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Hace unos días se estrenó el primer avance de La Mujer Maravilla en el Comic-Con San Diego e inmediatamente surgieron las críticas y comentarios, la mayoría celebrando que por fin una superheroína tan reconocida llegue a la pantalla grande y también alabando la interpretación de la actriz Gal Gadot, quien robó cámara en Batman vs Superman. Y es que ya necesitamos un descanso de los Vengadores, lo que queremos ver es una historia nueva y no solamente secuelas o remakes. Pero, más que alegrarnos por tener otra película que luce sensacional, necesitamos comprender la importancia de que un personaje femenino tan icónico protagonice su propia película y más en estos tiempos en el que la lucha por la igualdad de género se encuentra en una etapa delicada.

Impedía que fueran reconocidas como personas fuertes y capaces

wonderwoman_40Diana Prince aka la Mujer Maravilla ha sido desde el principio un símbolo del feminismo y, como tal, su presencia ha sido polémica en muchas ocasiones. Su primera aparición fue en 1941, durante los últimos años de la Segunda Guerra Mundial, una época en la cual las mujeres necesitaban reconocimiento por su trabajo en las fábricas y en otras instalaciones del gobierno; su creador fue William Moulton Marson, psicólogo, maestro y científico que siempre se vio rodeado de controversia. Su inspiración para crear a la Mujer Maravilla provino de las dos mujeres que vivieron con él: Elizabeth Holloway y Olivia Byrne. Al principio, censuraron las historias de la superheroína debido a que no estaba lo suficientemente vestida; luego, el escándalo volvió porque protagonizaba escenas en las que aparecía encadenada y comentaban que incitaba al sadomasoquismo. Al respecto, se declaró que la intención no era aprobar la sumisión femenina sino demostrar que ese tipo de abuso era incorrecto y animar a los lectores a querer protegerla de esa violencia, y también se comentó que era una manera de retratar la hipersexualización de las mujeres en la sociedad, lo cual impedía que fueran reconocidas como personas fuertes y capaces de proteger tanto a terceros como a sí mismas. Eso es, grosso modo, lo que pensaban de ella en el siglo XX.

Lynda Carter Directed by Vincent McEveetyEstamos en el año 2016 y, aunque la Mujer Maravilla sigue conservando su título de símbolo feminista, también continúa siendo vista como un sex symbol. Ninguna de las dos perspectivas tiene que ser maliciosa, pero los extremos son los que dañan la figura de la superheroína. Es víctima de comentarios misóginos, pero de igual manera sufre las críticas del denominado «feminazismo», una tergiversación del movimiento que lucha por la igualdad de género.

Entonces ¿por qué es relevante la cinta dirigida por Patty Jenkins? Porque nos dará la oportunidad para dar un balance a nuestras opiniones. La directora de la película comentó en una entrevista: “Lo increíble de la Mujer Maravilla es lo buena, amable y amorosa que es, y nada de esto niega su poder”. En la búsqueda por la igualdad entre hombres y mujeres hemos cometido el error de creer que uno es mejor que otro e, igualmente, hemos llegado a pensar que rechazar la vulnerabilidad es la mejor manera de demostrar fuerza.

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La Mujer Maravilla ha esperado 75 años un protagonismo cinematográfico bien merecido y, sin duda, Jenkins y Gadot intentarán diluir nuestras ideas obsoletas e introducirán un nuevo tipo de superheroína en la conciencia de la sociedad.

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