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El día de hoy tenemos una nueva historia de la talentosa Nidia Rivers que nos cuenta sobre amor y desamor 

Ultima Carta

He mantenido sigilosamente mis anhelos intrépidos, coleccionando en recuerdos los que ya no puedes darme. Y me he dado cuenta que jamás he pedido mucho.  De hecho, no conocía muy bien lo que pedía hasta que hice el amor contigo. Me brotó un amor intenso hacía mi misma, un ego cínico del que no puedo escaparme. Por ti me siento la mujer más bonita del mundo. Imagino que cada vez que me observan piensan en las curvas de mis nalgas y la forma en que se mueven. ¿Sabías que el meneo de la mujer mientras camina es proporcional a los orgasmos que ha tenido? Lo leí una vez en alguna revista. Ignoro si es real, pero me he sugestionado lo suficiente para notar que después[es de ti, mis nalgas cantoneaban más felices.

Me sienta bien esta versión crédula de mi entorno. Esta nueva alegría que sale por todos los poros de mi carne, porque salgo enfrentando las calles con pisadas creídas, segura de que he ganado una batalla que tú aún no libras. Pero llego a casa en silencio, paso la tarde pensando en tus manos recorriendo mis nervios sonsacados. Siento casi real cada toque de tus dedos cuando sueño, tu agresivo beso empujando mi culpa me despierta sofocada. Y es cuando descubro que llega una vez más la soledad, y vuelvo a recostar mi pendeja libertad en la almohada mientras me reprocha el haberte alejado.
Saberte sin mí no era tan difícil, pero pensándolo bien ahora, el insomnio y la histeria me han quitado el criterio, y soy capaz de regresarte todo esto que me diste.

Tal vez esta autoestima, sin ti ya está sobrevalorada.

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